NAGUSIA HIL DA
El rito entorno a la colmena

Este proyecto es el resultado de seis meses de investigación desarrollada gracias a la primera edición de la beca Galbahe junto a la artista Miriam Montano. Situada en el museo Igartubeiti, la muestra indaga en la relación entre las abejas, la muerte y los ritos, articulando esculturas, proyecciones e impresiones que reconfiguran el patrimonio etnográfico. Más que un gesto arqueológico, la propuesta acerca mitos y prácticas simbólicas al presente. Nagusia hil da transita entre lo natural y lo construido.

La investigación parte de un gesto recogido en la tradición oral: cuando moría un miembro de la familia, era necesario comunicarlo a las abejas para que no abandonaran la colmena ni murieran. Este acto simbólico nos revela a las abejas como interlocutoras en el ciclo vital, guardianas de un conocimiento que vincula lo humano con lo natural y lo espiritual. En muchas zonas se las denominaba andreak (“señoras”), muestra de respeto hacia estos seres que, además de productoras de miel y cera, eran parte activa de la vida del caserío: portadoras de memoria y aliadas en la construcción de un mundo compartido. Su relación con la muerte, la fertilidad y lo sagrado situaba a las abejas en el corazón simbólico de la vida rural vasca. El proyecto dialoga con objetos etnograficos como las argizaiolas, tablillas de madera generalmente antropomórficas alrededor de las cuales se enrollaba la cera en recuerdo de los difuntos y otros soportes rituales de luz, así como con las colmenas integradas en la arquitectura del caserío de Igartubeiti. A través de ellos se investiga cómo lo doméstico y lo espiritual se entrelazaban en la vida rural. La cera constituye el eje de esta investigación: conecta las argizaiolas, los ritos funerarios, las colmenas, los oficios, la iglesia y los caminos entre casa y templo. Su presencia se manifiesta tanto en lo material, la luz que ardía en la sepultura, la marca que dejaba al gotear sobre la madera, como en lo simbólico, un hilo de continuidad entre los vivos y los muertos.

1- Troncos huecos trasladados del monte: «dos troncos de haya huecos, verticalmente dispuestos, los cuales por hallarse convertidos en colmenas por sendos enjambres que los habitaban, fueron cortados en el monte y trasladados, con sus respectivos reinos, al sitio que hoy ocupan» (Espinal, Anav. AEF VI, 10).
2. troncos cavados: «bien un tronco de árbol que se cava hasta dejar un espacio cilíndrico de un metro de alto, lo suficiente para contener un enjambre; este cilindro se coloca por una de sus bases sobre una superficie plana que puede ser de ladrillo, cemento o una piedra, tapándolo con una loza o unas tablas que se cubren con tejas» (Guip.: Laffitte p. 32). Cf.  para Lab. y BNav. el dibujo Lhande VI, 2 (p. 694) «Hechas de tronco de castaño hueco» (Atáun, Guip.; AEF V,12). «En muchas casas hay alguna que otra colmena cilíndrica, hecha con troncos de roble o castaño huecos ›, (Atáun; AEF VII, 44). «De tronco de castaño vaciado» (Oñate, Guip. AEF VI 1, 92). «Forma cilíndrica» (Zeanuri, Bisk.; AEF VI, 761. «Troncos de castaño cavados, pero puestos horizontalmente (Amorebiata, Bisk.; Brinkmann p. 25). ‹ Las colmenas son, en general, cÍlíndricas, hechas de tronco de árbol hueco» (Adriano, Aprikano), Alava; AEF V. 37). «Los vasos son unos troncos de roble huecos» (Markiniz, Alava, AEF VI, l00).
Giese, W. (1949). Notas sobre abejas y apicultura en el País Vasco.
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